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Agradecimientos
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En alguna ocasión hemos podido manifestar el reconocimiento de la Asociación a personas e instituciones que hicieron posible la realización de su proyecto fundamental cual es el Auditorio. Suele ocurrir en estos casos en que se hace cita amplia de nombres, quede en el tintero alguno de forma involuntaria, y en el que nos ocupa se dio en su momento sin que mediara más justificación que la debida a una omisión lamentable, simplemente. Digamos ya que la mención de reconocimiento que oportunamente procedía, por obligada, terna por referencia a la Familia Beneit, colectivamente considerada, en justo aprecio a la comprensión aportada por ésta durante el tiempo de la concertación con ADOC.
Hora es de subrayar que la aportación de esta conocidísima familia eldense al proyecto del Auditorio consistió en la cesión, sin coste alguno para ADOC, de una porción de suelo de su propiedad contiguo a lo que en origen era el antiguo Cinema Cantó; cesión que se produjo en realidad decisiva para que en un momento dado fuese factible la modificación y consiguiente ampliación que sobre la marcha de las obras se introdujo en el proyecto inicial. Y vema a ser el resultado de unas ajustadas conversaciones a tres bandas que se siguieron, toda vez que, por obligadas cuestiones técnico-urbanísticas, intervino también en ellas nuestro Ayuntamiento. Conforme al diseño con que se concibió el proyecto en cuestión, se podía ver como quedaba constreñida el área del edificio donde irían ubicados determinados servicios, por lo que al poder contar con el espacio a posteriori donado por la Familia Beneit, la modificación propuesta pudo llevarse a cabo. El peculiar desenlace a que llevaron las gestiones satisfizo asimismo a la parte propietaria por la obtención de ciertas compensaciones virtuales, lo cual no menoscaba aquella abierta actitud colaboradora que coadyuvó significativamente a dotar de una configuración más racional las instalaciones del Auditorio. No es otro el motivo que mueve ahora a los responsables, que su interés por reparar una injustificable y antigua omisión en hacer a estos benefactores suyos objeto de distinción, y constatar, no obstante lo extemporáneo, que siempre se ha sentido en ADOC el reconocimiento hacia la Familia Beneit por aquel rasgo de generosidad puesto a contribución de una digna causa como era la creación de un lugar de acogida para la Música en Elda, cuyos primeros beneficiarios, por definición, estaban llamados a ser sus propios conciudadanos.
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