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Anécdotas y curiosidades
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Cuenta el violinista en sus memorias que por problemas de salud, su madre no pudo amamantarle como hubiera sido su deseo, de forma que decidieron contratar a un ama de cría que vivía a las afueras de Madrid. Como consideraron que este ambiente era más sano para la criatura, lo llevaron a vivir con el aya. Su madre lo visitaba a diario. Como la nodriza era de genio vivo un día se enzarzó en una riña con una vecina, se intercambiaron palabras, golpes y cuchilladas. Fueron detenidas ambas y llevadas a la cárcel. Arbós, lógicamente iba con su niñera y fue inscrito en el registro de entrada de la cárcel. Avisado su padrino, que era juez, cursó la orden de liberación del bebé pero como era fiesta el pobre niño tuvo que pasar dos días detenido junto a su belicosa aya. Siendo mayor Fernández Arbós no dejó de visitarla en un puesto de castañas que tenía la mujer en la Plaza Mayor de Madrid.
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