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Anécdotas y curiosidades
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Parece ser que Rossini le gustaba más cocinar y comer que componer música. Ensayaba constantemente nuevos platos y recetas, en ocasiones muy extravagantes. En 1816 el empresario Barbaja le contrató para que, por 15.000 francos anuales, le entregara dos óperas. La primera que propuso Rossini fue Otello. El músico estuvo seis meses viviendo en casa del empresario sin escribir una sola nota. Barbaja harto de la situación ordenó a sus criados que encerraran al Cisne de Pésaro con sólo un plato de macarrones hervidos y una jarra de agua. Al día siguiente, Rossini entregó la obertura. En una semana había acabado la ópera. Como Barbaja no sabía música, Gioacchino Rossini había adaptado la obertura, única música que había compuesto, a todos los diálogos de la ópera. Pudo así recuperar su libertad.
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