Conforme a lo que se tiene por universal costumbre, también en ADOC se hace balance y efectúa recapitulación al cerrarse el año, y se aprecia a la hora de las comparaciones que, en general, las cosas han ido saliendo notablemente mejoradas, siendo sus números refrendo de que la directriz propuesta al iniciarlo no era desacertada cuando marcaba perseverar en una línea ascendente ya observada.
No vamos a insistir en que las posibilidades con que se maneja la organización son ciertamente limitadas. Por eso es obligado subrayar que sin los valiosos apoyos oficiales de otra naturaleza, los discretos niveles a los que se ha hecho referencia no habría sido factible elevarlos tal y como queda dicho ha ocurrido en el 2008. Como satisfactorio es también sentir que nuestros socios, que son el soporte, inteligentemente tienen de algún modo asumido que el insuficiente registro de afiliciación no permite que la idea de una cierta expansión acabe de tomar cuerpo hoy por hoy. Esta realidad no obsta para que se vayan valorando más cada día los cortos pero firmes pasos que se han ido dando últimamente.
Estos pequeños logros a que se alude se han ido haciendo palpables con el tiempo. Comenzaron con una modesta subvención por parte de la Generalitat Valenciana a la programación de cada ciclo anual. Hoy se constata con satisfacción el incremento que han venido experimentando las ayudas de la Excma. Diputación Provincial en forma de subvenciones, así como la facilitación de actuaciones patrocinadas por el Instituto Juan Gil-Albert adscrito al organismo provincial.
Cuando hablamos de ayudas no podemos por menos que ponderar justamente aquella que ha venido de nuestro Ayuntamiento, con el que después de dar estabilidad al conocido convenio de colaboración para el uso del Auditorio, se ha ido estrechando una relación que en el año que dejamos atrás se ha visto reflejada en un mayor número de producciones subvencionadas por la Concejalía de Cultura, fruto ello tal vez de la cercanía que suele propiciar la coincidencia en los planteamientos; en este caso si de extender el ámbito cultural se trata.
En modo alguno puede pasarse por alto significar los apoyos recibidos durante el curso de instituciones de ahorro tales como CAM, Cajamurcia y Bancaja, que hacen presagiar un más amplio margen de colaboración mutua.
En definitiva, nos hemos aproximado en el 2008 a una forma de funcionamiento, de hecho, como de carácter mixto: especie de simbiosis donde colabora lo privado con lo público, o viceversa si se quiere, de lo cual no pueden sino extraerse consecuencias positivas. Nuestro agradecimiento por tanto a todos. |