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Algo más allá del tópico parece tener de cierto ese concepto según el cual es en tiempos de crisis cuando suelen aparecer grandes ideas e inventos, a la vez que se fuerzan nuevas propuestas haciendo de la necesidad virtud y el mundo aguza el ingenio por tratar de mantenerse a flote mientras dura la amenaza de naufragio.
Ante una marea tan agitada como la que viene convulsionando todo tipo de economías -desde la más primaria a la macro representada por la de los países más poderosos del planeta-, ADOC no iba a ser menos que los demás a la hora de adoptar medidas con respecto a la suya propia, cuando menos permaneciendo expectante de su evolución. No debe extrañar por tanto que frente a unas perspectivas que se auguran marcadas por la austeridad sea la prudencia la que presida en esta Casa las decisiones en materia de programación, en especial en aquellos casos en que la financiación sea en su integridad a expensas suyas.
No sólo cabe hablar de planteamientos restrictivos cuando de hacer frente a la coyuntura se trata, sino de alguna otra medida susceptible de generar de modo complementario posibles recursos alternativos en el medio plazo. Entre estos recursos, y en coherencia con el supuesto ingenio y superación que se aludían al principio, estaría un modelo determinado de planificación para gestionar el AUDITORIO. No se olvida que cuando este equipo directivo tomó las riendas de la Asociación próximo a cumplirse los cuatro años, entre sus postulados estaba la aplicación de una cierta multifuncionalidad para el mismo, al considerar, por las características de sus instalaciones, que suponía un desaprovechamiento de posibilidades circunscribir su empleo sólo a Sala de Conciertos, finalidad desde luego para la que fue creado.
Una de las destinaciones secundarias que se apunta, en un principio ya se pensaba pudiera consistir en la utilización de las idóneas condiciones que para tal fin posee el Auditorio, como espacio de encuentro para convenciones o congresos, conferencias y exposiciones. Durante este tiempo de mandato se ha tenido alguna que otra experiencia en tal sentido; las más recientes con el encuentro anual de la Unión de Radioaficionados Españoles, en su versión del Consejo Territorial Valenciano; del mismo modo que en el pasado junio albergaba el acto organizado por la CAM en el que participaba, en una sesión privada de trabajo, una concurrencia superior en número a los trescientos convocados; o con el casting realizado durante el mes de agosto por parte de la empresa promotora del programa nacional Estrellas y Talentos, en este caso a escala territorial. Vivencias éstas de las que se ha podido recibir plácemes de los ocasionales inquilinos del Auditorio ADOC.
La obtención de resultados prometedores en estas pruebas debe servir para proseguir con campañas de promoción de este otro activo con el que ADOC cuenta de manera potencial. De perseverar y acertarse en el propósito podría rendir alguna suerte de beneficios, de los que en algún otro aspecto participaría probablemente, por su resonancia mediática, el buen nombre de la ciudad.
JULIO ZANÓN MARHUENDA Componente Junta Directiva ADOC |