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Desde su creación, el Instituto Valenciano de la Música (Generalitat Valenciana) ha tenido un gran interés por el estudio y la difusión del patrimonio lírico de nuestra comunidad, conforme a las prescripciones de la Ley Valenciana de la Música.
Hasta la creación del IVM, las ayudas públicas y la iniciativa institucional en el ámbito de la ópera y la zarzuela iban dirigidas sobre todo a la producción de espectáculos propios y al patrocinio de proyectos privados, generalmente también de ópera en escena o de conciertos líricos.
Tras la creación del Palau de les Arts, éste ha asumido la producción lírica institucional en formato digamos clásico. Pero el IVM ha continuado, en la medida de sus fuerzas -y dentro de sus competencias- con esta línea de trabajo, apoyando iniciativas ajenas (la Xarxa Musical Valenciana ha sido un escenario privilegiado de ello), y sacando adelante nuestras propuestas de espectáculos líricos para niños o para nuevos públicos en general, que también han sido muy bien acogidas.
Sin embargo, la aportación más novedosa del IVM ha consistido en el fomento de la investigación y en la edición de fuentes originales. Por razones patrimoniales, puesto que el conocimiento y la protección de nuestra música es ya una obligación de las instituciones públicas, pero por razones prácticas también: hay músicas que no se interpretan porque no se conocen lo suficiente o porque las partituras son de difícil acceso.
Esta línea de actuación se inició hace ya algunos años en torno a la figura del compositor valenciano Vicente Martín y Soler. En colaboración con el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU), entre otras instituciones, el IVM ha patrocinado la edición de algunas de sus óperas más importantes, entre ellas los cinco títulos que compuso en colaboración con el célebre libretista Lorenzo Da Ponte, como Una cosa rara o L'arbore di Diana, además de organizar en 2006 un congreso dedicado a la vida y obra de Martín, cuyas actas han visto la luz en 2010. Gracias a este esfuerzo hoy la figura de Martín y Soler es mucho mejor conocida, y su música más interpretada. Lo mismo sucedió el año pasado en torno a la figura de Ruperto Chapí: la Universidad de Valencia acogió el congreso internacional organizado por el IVM y el ICCMU para estudiar su figura, y estas dos instituciones promovieron la edición de un volumen dedicado a la música sinfónica del maestro de Villena, además de una colección de tres piezas cortas: Las bravías, Música clásica y La chavala.
Martín y Soler y Ruperto Chapí son dos compositores conocidos sobre todo por su obra para la escena. No sucede lo mismo con Salvador Giner, de cuya muerte se conmemorará en 2011 el primer centenario. Hoy son sus poemas sinfónicos la parte de su legado que más se interpreta. Sin embargo, Giner fue en vida un compositor lírico muy reconocido. Por esta razón, el IVM está colaborando de nuevo con el ICCMU para la recuperación de una obra prácticamente olvidada: L'indovina, su primera aproximación al universo operístico, un título en tres actos con libreto italiano, al estilo de la época, que nunca llegó a estrenarse y se convirtió en una especie de leyenda en la carrera de este célebre músico. Afortunadamente ya está confirmada su interpretación en el Palau de la Música de Valencia, con motivo del día de la Comunidad Valenciana, y su partitura no tardará mucho en ponerse a disposición del músico y del estudioso.
El patrimonio debe ser protegido y difundido, y cuando se trata de música olvidada, la investigación rigurosa y la edición de partituras han resultado ser dos herramientas muy provechosas. La experiencia así nos lo ha demostrado.
Inmaculada Tomás Vert
Directora gerente Instituto Valenciano de la Música |