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De entre tantos socios como se podrían seleccionar, por sus méritos, para ocupar hoy esta sección, la mención de "Distinguido", ha venido a recaer en un auténtico incondicional de ADOC, el amigo JOSE SENABRE HERRERO, al que aprovechamos para presentar a quienes nos siguen, llevados más bien del deber de cortesía que no de la necesidad de subrayar la identidad del personaje.
Miembro de una estirpe de viejo asentamiento en el comercio de la zona, tradicionalmente en el ramo de la alimentación, a este empresario se le tiene considerado como uno de los visionarios en su día en la modernización del sector al trasformar el clásico establecimiento de ultramarinos de toda la vida en lo que hoy conocemos por supermercado.
No vaya a creerse que es poco mérito, ya posteriormente, haber resistido incólume el embate que suponía la proliferación de grandes superficies en las cercanías, con esa voracidad comercial que caracteriza a estos gigantescos entes; PEPE SENABRE ha demostrado que con profesionalidad y cercanía al cliente se puede hacer frente a esa superioridad sin menoscabo de la dignidad de comerciante y empresario.
Persona de fácil trato, probablemente virtud adquirida de la permanente convivencia con las gentes, pero de modo primordial por calidad humana, resulta sorprendente y hasta cierto punto conmovedor, oírle expresarse con vehemencia de dos de sus confesadas pasiones, una de las cuales es la adicción a cuanto rodea el mundo fascinante de Internet, campo en el que parece desenvolverse como un consumado experto; siendo la otra el gusto por la música selecta, tardíamente descubierta, a la que no puede sustraerse rendirle culto cuando se le hace necesario, según expresión que nos parece haberle oído alguna vez.
Esta última de sus sensibilidades tal vez fuera sobrevenida en parte desde el momento en los primeros tiempos en que incondicionalmente pasa a enrolarse en esta inusual nave que conocemos por ADOC. Hombre de gran corazón y amigo de sus amigos este PEPE SENABRE... |